Desde muy chica siempre tuve un interés particular por coleccionar objetos random que me generaban alguna sensación o que simplemente me parecían lindos y destacaban por sobre otros. Piedritas, muñecos particularmente pequeños (lo pequeño siempre era una buena opción), algún pedazo de tela, algo brillante que me llamaba la atención, una muestra de algún tejido que me parecía particularmente suave, una estampilla, un anillo... no había una regla en común para elegirlos.
Tengo recuerdos revisando los alhajeros de mis abuelas en busca de alguna perla preciosa, de caminar mirando el piso para ver si encontraba algo especial que pudiera sumar a mi colección, de abrir cajas de recuerdos y cajitas guardadas con la esperanza de encontrar un pequeño tesoro. Pasaba tardes enteras contemplando una y otra vez los hallazgos. No había un juego en particular, podían ser de todo y a la vez no usarlos para nada, la cuestión era tenerlos, que me acompañen, sostenerlos en mis manos, mirarlos. Creo que desde ahí nació, sin saberlo, mi amor por los amuletos.
Con los años lejos de desaparecer este hábito fue tomando otras formas. En la escuela llevaba muñecos en la cartuchera que me hacían compañía, frasquitos con cosas brillantes adentro. Jugaba con mis amigas a hacerles pociones con lo que tenía, asignándoles una función mágica, cosa que sostuve hasta la adolescencia incluso como chiste. "Polvos de buena suerte" "Para que el que te gusta te de bola" "Para que te vaya bien en la prueba". Guardaba vainas de árboles con semillas adentro, cuarzos, medallitas. Los recuerdos son muchos. De adolescente me empezó a interesar la moda y el expresarme a través de la ropa, entonces rescate tesoros que eran de mi mamá, de mi abuela, de mi madrina y empece a vestirme con ellos (muchos aún hoy los conservo). Y más luego, poquito después de eso, empezó mi práctica brujil. Entonces descubrí que los objetos tienen (o les podemos asignar) una energía, que podemos hacer amuletos que nos acompañen en nuestro día a día con lo que tenemos a la mano, conjurarlos, usarlos a nuestro favor. Sentir poder o protección o bienestar o lo que sea que querramos a través de estos talismanes que elegimos muchas veces hasta sin darnos cuenta. Y creo que ahí nació un poco todo lo que hoy confluye en este proyecto.
Altar es la mezcla entre la nostalgia de la niñez y los recuerdos, la magia de entender el poder de un objeto, el amor por expresarme a través de lo que me pongo, el privilegio de reconocer parte de las cosas que formaron mi identidad y las ganas de compartirlo con quienes me rodean y que eso se expanda. Y mayormente también las ganasde hacer una mezcla de todo lo que soy sin definirme en una sola cosa, ni una sola temática y que eso pueda crecer, mutar, cambiar sin tantas explicaciones. Porque eso tiene el regalarles la experiencia de poder disfrutar de un amuleto, que no necesitas explicaciones, sólo el llamado de querer tenerlo con vos. Hoy son prendas, mañana quien sabe.
Y si aún hay alguien que se pregunta qué es una prenda amuleto y por qué elegir usar Altar todo lo que tengo para decirle es que cada prenda que hago o estampa que elijo me conecta con algo especial, que tiene emoción, nostalgia, sentimientos, poder. Que son un ítem de ropa que pareciera ser como cualquier otro pero que no es como cualquier otro. Porque lo elegís a conciencia para que te acompañe, porque guarda la energía de la historia y los recuerdos, porque al ponértelo decretas que va a ser un día donde te llevas el mundo puesto porque te sentís bien así como estás. Porque te da seguridad. Porque difrutas simplemente tenerla por sobre todo el resto de tu ropa. Porque lo sentís al ponertelo y no necesitas tantas explicaciones para saber que va a ser un día espectacular sólo porque la llevas con vos. Y porque en un mundo tan revuelto poder romantizar así algo que vas a llevar puesto me parece una forma hermosa de arrancar cada día.
Ahora si, bienvenidx a mi mundo.